Por siempre jamás

Yo siempre estuve enamorado de ti. Tú nunca me correspondiste.

Tampoco te di opción a defenderte, pero tu cuerpo hablaba por sí mismo: contestaba, inconsciente a preguntas que nunca te hice. Aunque quizás recuerde mal, quién sabe, hace tanto tiempo que perdí la cuenta de los años.

Recuerdo, eso sí, mirarte y sonreír. Atrapado, muy a gusto, en ti. Enganchado a tu risa, tus gestos, tu voz, tu olor… en eso no me falla la memoria, lo tengo claro. Dudo que nunca pueda olvidar Sigue leyendo

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De excursión

Con gorra, pantalones pesqueros, gafas de sol de mi juventud y mochila en la espalda, me encontraba listo para emprender el viaje.

Tampoco era nada excepcional, un paseito por la montaña para pasar la mañana del sábado. Claro que quizás no era el mejor de los planes para realizar en pleno agosto. Para cuando llegué a la cima, tras dos horas andando, me encontraba al borde del desmayo. Tan solo pensaba en regresar. Para un día que salgo…

El camino de vuelta acompañaba en la bajada, pero estaba en reserva. Por cada trago de agua que daba, expulsaba dos con mi sudor. Al llegar al pueblo, vi un ventilador enorme en la terraza de un bar. ¿Acaso había mejor manera de celebrar la caminata? Elegí una mesa a la sombra y pedí una cerveza. Me la merecía.

Y así estaba yo Sigue leyendo

Las líneas de la mano mienten

Siempre me gustó leer las manos. No voy a decir que creyera en las lecturas, pero tampoco puedo negar que me gustaba pensar en ellas como un destino ya escrito. Especialmente cuando me gustaba lo que decían: ahí era un auténtico creyente.

Hoy me he mirado las manos después de mucho tiempo.  Sigue leyendo

Vuelta al mundo de los sueños

Hacía tiempo que no soñaba. Echaba de menos perder el control de mis pensamientos y, por una vez, dejar de inventarme historias para dormir y escuchar las que tiene que contar mi subconsciente.

Era un sueño raro, si bien raro es tan impreciso como acertado. Tras meses sin soñar, ¿acaso no se puede describir como tal? No sé que ocurría, pero recuerdo lo importante: la sensación al despertar. Echaba de menos el no querer despertar , pero no por miedo a empezar el día, sino por deseo propio de experimentar esas emociones tan solo un poco más.

También recuerdo que tú Sigue leyendo

No apartes la mirada

No me mires con esos ojos. Sentenciosos, peligrosos.

Sentencian la verdad de la cual no puedo escapar; la rehuyo, la esquivo una y otra vez, y cuando creo haberla despistado, me traes con tu mirada de vuelta a la dura realidad.
Me ponen en peligro, al mostrarme reflejado en su razón, argumentos irrebatibles, consejos de experiencia; de repente, una mirada tuya y no hay Sigue leyendo

Cabos sueltos

De pequeño, pasaba el rato con mi hermana con un videojuego para el ordenador. Lo llamábamos jugar juntos aunque, en verdad, yo me limitaba a mirar.
El juego tenía un diario donde se indicaban los objetivos que habías completado y los que aún tenías pendientes. Cuando llegabas al final, quedaba tan solo uno:

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