Por qué no quiero cumplir mis sueños

Si bien siempre se ha dicho que tu mayor enemigo eres tú mismo, nunca pensé que podría ser tan acertado en mi persona. Aun a riesgo de parecer YO prepotente (qué cosas…)  creo que soy una paradoja digna de estudiar. Y es que ocurre que cuando estoy a punto de alcanzar el éxito en cualquiera de sus formas, tropiezo a causa de la zancadilla que, astuta pero intencionadamente, yo mismo me puse.

Ojalá lo hubiera descubierto antes aunque no sé qué hubiera cambiado, la verdad. Como mucho puedo dedicarme a compartir con vosotros la ya citada paradoja: deseo cumplir mis sueños a la par que quiero soñarlos. ¿Qué significa esto? Pues muy sencillo. Pongamos que tengo un sueño que es todo en cuanto puedo pensar y lo convierto en mi objetivo para vivir. Fantaseo durante días, quizás semanas, sobre cómo llegar hasta él, cómo ocurre y qué sucede tras eso. Poco a poco voy avanzando en el camino que he de recorrer para conseguirlo pero llega un punto en el que inconscientemente me paro y mi mente piensa: “Si lo cumplo, ¿cómo podré soñar sobre cómo será? Porque para entonces ya será realidad y eso no lo puedo cambiar”. Y tras esta estúpida lógica, abandono el proyecto para poder seguir fantaseando sobre cómo hubiera sido si lo hubiera continuado. Y es que, si lo hubiese terminado, ahora no podría dar rienda suelta a mi imaginación y entonces, ¿qué sería de mí?

Y en este punto me hallo, con el dilema entre mis manos y sin solución aparente. Quiero hacer algo porque me gusta pensar en cómo voy a hacerlo aunque para ello, nunca tenga que cumplirlo.

No puedo seguir así y he de cambiar de actitud aunque a cierta edad ya bien difícil comienza a ser esto. Tendré que conformarme con ser quien soy: una incoherencia con mi propio ser.

Mi mayor enemigo.

 

Un placer explayarse con ustedes.

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2 comentarios en “Por qué no quiero cumplir mis sueños

  1. Muy acertado. Todos somos pura incoherencia y en algún momento hemos sentido lo mismo que usted. Todos nos aferramos a nuestros sueños, los cumplimos, los abandonamos, evolucionan con nosotros a diario. Tal vez una vez cumplidos no hayan cumplido nuestras expectativas o simplemente no nos produzcan la felicidad esperada, pero ¿y el camino que ha recorrido ese sueño, las emociones que nos ha evocado o simplemente todo lo que ha hecho volar nuestra imaginación? No se sienta usted frustrado, sueñe sin cesar, cambie su actitud si es lo que desea, busque su propio equilibrio entre lo soñado y lo realizado. Viva al fin y al cabo, ya sea de sus fantasías o pedazos de realidad.

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