Cuida tus palabras

Despacio, ¡no tan rápido! Cuidado no vayas a decir… lo primero que se te pase por la cabeza. ¿Lo ves? Lo has vuelto a hacer. Si me escucharas no tendrías estos problemas y dejarías de decir cosas que no piensas. Te lo he dicho mil veces, siento ser la voz de la razón, pero tienes que hacerme caso. Vamos allá otra vez: lo primero de todo, cállate. Así, muy bien, mucho mejor. Ahora que no estás molestando con todas esas palabras vacías, si te das cuenta, podrás oír lo que piensas. ¿Lo tienes? Perfecto, pero aún no hemos acabado, ahora tienes que… no, ¡no! Sigue leyendo

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Un mundo de soñadores

¿Será verdad?

Recientemente me han contado que los soñadores estamos condenados a la desilusión inherente de nuestra propia naturaleza. Esto es así porque en vez de vivir en un mundo real donde los hechos son verdades irrefutables y donde las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran, vivimos en nuestro propio universo donde todo es posible y las alternativas son abundantes. Creemos que siempre es posible hacer grandes cambios, que los sentimientos están por encima de la objetividad o incluso Sigue leyendo